Es una de las primeras preguntas que nos hacen por teléfono, y la respuesta honesta es que depende. No por evasiva: el boletín en sí es un trámite con un coste bastante estable, pero lo que encarece o abarata la factura final es el estado de la instalación que hay detrás. Conviene entender qué se está pagando exactamente.
Qué es exactamente un boletín eléctrico
El nombre técnico es Certificado de Instalación Eléctrica, y es el documento que acredita que una instalación cumple el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión. Solo puede emitirlo una empresa instaladora autorizada e inscrita en el registro correspondiente, y queda vinculado al número de registro de esa empresa.
No es un papel que se firme sin más. El instalador que lo emite responde de que la instalación cumple, y por eso ninguna empresa seria certifica sin haberla visto.
Cuando es obligatorio
Los casos más habituales son cuatro:
- Contratar suministro en una vivienda que lleva más de un año sin luz
- Ampliar la potencia contratada
- Realizar una reforma que modifique la instalación
- Cualquier situación en la que la compañía distribuidora lo exija, normalmente tras una inspección.
- También se requiere al cambiar el uso de un local o al pasar de vivienda a actividad comercial.
Que determina el precio
El primer factor es el tipo de instalación. No es lo mismo certificar una vivienda de setenta metros cuadrados que un local con maquinaria o un garaje comunitario, porque el número de circuitos, la potencia y las exigencias reglamentarias son distintas.
El segundo, y el que más varía, es el estado en que se encuentra. Si la instalación es reciente y está correcta, el boletín es un trámite sencillo. Si es antigua, es frecuente que haya que intervenir antes: cambiar el cuadro, instalar diferenciales, mejorar la puesta a tierra o sustituir cableado con sección insuficiente. Esas actuaciones no forman parte del boletín, pero sin ellas no puede emitirse.
El tercero es la tramitación. Según el caso hay que presentar documentación ante la administración o ante la distribuidora, y eso lleva su tiempo.
El caso mas frecuente: viviendas anteriores a 2002
El reglamento actual entró en vigor en 2002. En viviendas anteriores solemos encontrar instalaciones con dos circuitos para toda la casa, un único diferencial o ninguno, y cableado dimensionado para los consumos de hace cuarenta años. Una vivienda con vitrocerámica, horno, aire acondicionado y varios equipos conectados no funciona con una instalación pensada para una nevera y un televisor.
En esos casos el boletín no puede emitirse tal cual, y conviene saberlo antes de contratar nada. Por eso hacemos siempre visita previa: para decir con claridad qué hace falta y cuánto va a costar, sin sorpresas a mitad del proceso.
Una particularidad de Canarias
En zonas costeras, la salinidad ataca contactos, envolventes y puestas a tierra mucho antes de lo que prevé el fabricante. Es habitual encontrar cuadros exteriores degradados por dentro sin que se aprecie nada desde fuera. En medianías, la humedad constante produce un efecto parecido. Son deterioros que aparecen justo cuando se revisa una instalación para certificarla.
Qué pedir a quien le dé precio
Tres cosas. Que le confirme su número de registro como empresa instaladora autorizada. Que le diga si el precio incluye solo el certificado o también las actuaciones necesarias para poder emitirlo. Y que le haga una visita previa si la instalación tiene más de veinte años.
Un precio cerrado por teléfono sobre una instalación que nadie ha visto suele acabar en un presupuesto ampliado o, peor, en un certificado emitido sin la revisión debida.
Contacte con nosotros
En Socassat somos empresa instaladora autorizada con el número de registro 38020621 y trabajamos en toda Tenerife y toda Gran Canaria. Puede consultar todos nuestros servicios de electricidad o llamarnos al 922 617 566 para concertar una visita.






